El masaje terapéutico

El masaje es la manipulación de los tejidos blandos con nuestras manos y nuestro cuerpo, y es una técnica terapéutica que lleva aplicándose desde la antigüedad. Los griegos fueron los primeros en usarlo en medicina deportiva. Los romanos lo utilizaban para las lesiones de sus gladiadores. Hasta hoy, han surgido numerosas publicaciones sobre el uso del masaje en la rehabilitación de distintas patologías.

Aunque científicamente sus efectos no se han demostrado, las evidencias clínicas son más que suficientes para justificar su uso hasta el día de hoy.

Efectos generales del masaje

Hay diferentes tipos de masajes, cada uno con su función específica y sus aplicaciones, pero, en general, tiene los siguientes efectos:

  • alivia el dolor, disminuye la tensión y seda el sistema nervioso
  • estimula la cicatrización
  • alivia la tensión muscular mediante relajación, disminución del dolor e incremento de la movilidad
  • mejora el flujo sanguíneo y linfático
  • disminuye la secreción de hormonas del estrés al actuar sobre receptores nerviosos cutáneos
  • libera endorfinas y activa neuropéptidos

Tipos de masaje

  • Stroking: es un masaje suave y superficial que produce un efecto de relajación en el paciente para una posterior manipulación.
  • Vaciado: tiene un efecto de aumento de la circulación sanguínea y linfática. Se usa para el tratamiento de edemas distales.
  • Amasamiento: es un tipo de masaje profundo que tiene como objetivo relajar la musculatura, estimular la circulación y eliminar el ácido láctico producido tras un ejercicio.
  • Percusión: mejora la circulación y relaja los músculos tras manipulaciones más profundas. En pacientes con problemas respiratorios ayuda a liberar secreciones.
  • Fricción transversa: masaje profundo sobre tejidos lesionados que reduce adherencias o previene su aparición, permitiendo una cicatrización óptima.
  • Presión circular: masaje para tratar áreas de tensión localizada, contracturas o nudos musculares.