Luxación de rótula. Manejo conservador y postquirúrgico.

La luxación de rótula es una de las causas más frecuentes de cojera en perros de razas pequeñas, como el Bichón maltés y el Yorkshire terrier y se caracteriza por pequeños saltitos repentinos, manteniendo la extremidad posterior levantada durante unos pasos para después regresar a su posición normal, continuando el perro con su paso normal.

Aunque existe una predisposición racial y suele ser un problema congénito, puede presentarse en perros de cualquier raza y también de forma secundaria a otros problemas articulares como la displasia de cadera o a traumatismos.

En si misma, la luxación rotuliana no es dolorosa, lo que erróneamente conduce a los propietarios a no hacer nada, pero tiene una serie de consecuencias muy perjudiciales para la salud del animal:

  • erosión del cartílago y aparición de osteoartrosis
  • excesivo estrés sobre el ligamento cruzado anterior de la rodilla, produciendo su rotura en 1 de cada 5 perros
  • contracturas musculares en m´ñusculos del muslo e iliposoas, muy dolorosas, normalmente a consecuencia de los saltos repetitivos

Las luxaciones de rótula se clasifican de grado I a grado IV, siendo IV el más grave.  La luxación de rótula de grado I indica que la rótula permanece en el surco troclear pero puede luxarse ​​manualmente, mientras que el grado IV indica una rótula que siempre está luxada y no se puede reducir. Las calificaciones más altas generalmente se correlacionan con signos clínicos más graves.

MANEJO QUIRÚRGICO

La cirugía solo se recomienda cuando la luxación de la rótula causa anomalías en la marcha o cojera; por tanto la cirugía generalmente no se realiza para luxaciones de grado I. La cirugía solo es recomendable para luxaciones de grado II si hay signos clínicos están causando disfunción de las extremidades, pero generalmente está indicado para luxaciones de grado III y IV.

La corrección quirúrgica de la luxación de rótula generalmente implica la reconstrucción de tejidos blandos y huesos. En casi todos los casos, la cresta tibial es transpuesta y fijada para realinear el mecanismo del cuádriceps.

A) Prequirúrgico B) Postquirúrgico con transposición de la cresta tibial

Algún tipo de trocleoplastia para profundizar el surco troclear se realiza si el surco troclear es superficial.

Se puede realizar una osteotomía femoral si hay deformidad grave del fémur.

Las complicaciones más comunes de la reparación de la luxación de rótula son la reluxación de la rótula y el aflojamiento o fallo del implante, migración troclear en cuña, dehiscencia de la herida, fractura de la tuberosidad tibial y artritis séptica.

REHABILITACIÓN

La rehabilitación veterinaria es una medida imprescindible para pacientes con luxación de rótula independientemente del grado de luxación.

Los casos leves normalmente no requieren cirugía y se manejan con tratamiento conservador. En estos casos, el objetivo es mejorar la estabilidad de la rodilla mediante el fortalecimiento de los músculos del muslo, ya que una musculatura más potente implica una rodilla más estable. Si existe osteoartrosis, podemos manejar el dolor y mejorar la salud articular mediante terapia láser y otras técnicas como la magnetoterapia y terapias manuales.

Controlar el peso del animal y mejorar el entorno donde vive son fundamentales para evitar el estrés articular. También existen ortesis de rodilla que ayudan a estabilizar la rótula.

REHABILITACIÓN POSTQUIRÚRGICA

En grados de luxación que requieran corrección quirúrgica, con la rehabilitación adecuada podremos:

  • controlar el dolor y la inflamación
  • estimular la regeneración de tejidos lesionados
  • mejorar el rango de movimiento de la rodilla
  • mejorar la masa y fuerza muscular

Una rehabilitación precoz se traduce en recuperaciones más rápidas y satisfactorias.